Nuestro viaje comienza en Bogotá, a las 5:00 a.m. en el aeropuerto. Es necesario viajar hasta Medellín, así que llegamos a las 7 de la mañana en un vuelo de Aires que por fortuna no tuvo retraso. Como en la zona hay dos aeropuertos, necesitamos desplazarnos del aeropuerto José María Córdova (Rionegro), hastas el aeropuerto Enrique Olaya Herrera de Medellín. El trayecto dura cerca de 50 minutos, entre curvas y paisajes hermosísimos.
Ya en el aeropuerto Olaya, nos encontramos con un homenaje a Carlitos Gardel, el gran compositor y cantante de tango, quien murió en un accidente aéreo en este aeropuerto en 1935, aquí en Medellín.
Les dejamos una foto del pequeño homenaje que tiene el gran Carlitos, en este aeropuerto. A proppósito, ¿por qué este aeropuerto no se llama Carlos Gardel?
A diferencia de otras ciudades donde hemos tenido que tomar metro (Madrid, París, Barcelona), el sistema que tiene el de Nueva York nos pareció complejo de entender.
No encontramos en ninguna de las estaciones donde estuvimos, un mapa en papel, de esos que te dan gratis. Utilizamos un aplicativo para iPhone, con el que tratamos de entender cómo movernos.
Aunque casi siempre acertábamos, un día no tuvimos suerte y nos montamos en el tren equivocado. Íbamos para Elizabeth, pero terminamos por otro lado. En el video, la historia.
Este fue un viaje especial, por tener la oportunidad de reencontrarnos con viejos amigos, cosa que difícilmente sucede en otro país.
A todos ellos, que nos acogieron en sus casas, que nos brindaron su amistad, muchas gracias.
Por lo corto del viaje, no pudimos ver a otros queridísimos amigos, como Julio, Peter y Ana, Ana María Ochoa, Paula Zuleta, Joaquín Valderrama y mis queridos amigos Ludwig y Yolima. En una próxima ocasión será. ¡Un fuerte abrazo!
Algunos apuntes en el viaje a Estados Unidos, que en algún video tendrían que estar: Ewa quejándose del frío inesperado de Nueva York, de los chinos de China Town que la querían “tumbar”, cantando en un restaurante en Elizabeth música para planchar de Los Bukis, cantando “Eva María se fue…” en la radio de Miami… En fin, bonitos momentos para recordar.
Se trata de una escultura que en 1989 el italiano Arturo di Modica donó a la ciudad de Nueva York. En el 2004 la puso en venta bajo la condición de que el comprador no la moviera del sitio donde está.
Es uno de los sitios preferidos por los turistas para tomarse la foto que no faltará en el Facebook.
Reclamamos las boletas que habíamos comprado unos días antes, vía telefónica. He de decir que el sitio web del Carnegie Hall tiene serios problemas de usabilidad que nos impidieron comprar on line.
Muy desagradable fue el funcionario que nos entregó las entradas; sin embargo, era más grande las ganas de ir al concierto, que la idiotez yanqui.
En la tarde, cuando llegamos a hacer la fila, encontramos una protesta. Ya habíamos escuchado de este tipo de acciones previas al concierto de Silvio. Sin embargo, se trataba de una manifestación en contra del Gobierno de Estados Unidos, que encarceló con sendas penas a cinco cubanos, que se infiltraron en un grupo terrorista de la comunidad de exiliados de Miami, que planeaba un ataque en La Habana. El Gobierno, en vez de ajuiciar a los terroristas, lo hizo con estos cinco cubanos, en unas condiciones precarias y aplicando inclusive cadena perpetua.
Entrevisté a uno de los manifestantes, y luego ingresamos a este maravilloso teatro, bastante grande y lujoso, donde se han presentado cientos de grandes artistas.
El concierto estuvo fenomenal, grabamos algunos apartes con el celular. Hicimos un resumen del Concierto de Silvio.
Al salir, una gran satisfacción y una tremenda preocupación. Satisfacción por participar de un magnífico espectáculo por el artista cubano. Preocupación porque debíamos regresar a Elizabeth (New Jersey) en tren, a media noche… Todavía no sabíamos lo que nos guardaba el destino.
Sabíamos que en las afueras del Carnegie Hall, antes del Concierto de Silvio Rodríguez, manifestantes harían una protesta en contra del artista cubano. Sin embargo, cuando llegamos, aunque vimos un fuerte dispositivo policial, las pancartas no tenían visos de protesta al trovador; por el contrario, protestaban por el encarcelamiento de cinco cubanos por el gobierno de Estados Unidos.
Preguntamos a uno de ellos. En el audio encontrarás las razones de la protesta.
Los invitamos a buscar más información en:
El paseo obligado para ver la Estatua de la Libertad, en Nueva York, tiene diversos planes. Los hay volando en helicóptero o navegando en ferry. Nosotros lo hicimos en el ferry que va desde Staten Island hasta Manhattan. Es totalmente gratuito, demora 25 minutos y es una excelente alternativa para saludar a la Estatua desde una distancia interesante. Además, la vista a Manhattan cuando llega es muy bonita.
¡Una excelente alternativa!
Agradecimientos especiales a los amigos que nos lo contaron: Natalia Bayona. Y a los amigos que nos llevaron hasta el Ferry: Jorge y Rosmary. ¡Gracias!
Aunque el GPS funciona solo con plan de 3G (que ojalá algún día puedan vender para turistas), o con una red WiFi (y no abundan)… el iPhone como herramienta de viaje es muy interesante.
En el video estamos en una cafetería de StarBucks en Manhattan; necesitábamos saber qué tan lejos se encontraba el Carnegie Hall y qué ruta tomar.
De una manera sencilla e intuitiva logramos establecer que estábamos a 8 minutos caminando, y la mejor ruta. Desafortunadamente en Colombia no nos funciona así, aunque ofrece el mapa, no calcula distancias ni traza recorridos. Esperemos que pronto funcione.
Antes de viajar, una amiga nos contó de “Little Italy” el barrio de los italianos en Manhattan. Con restaurantes al estilo europeo, con las mesas en la calle, exquisita comida y a un precio razonable, nos decidimos pasar por ahí y probar un spaghetti a la puttanesca.
De regreso a nuestra fría realidad. ¿Alguien puede apagar el aire acondicionado?
Esta señora me tiene azarado, no hace sino quejarse todo el tiempo. Otro pasajero atrás está pidiendo whiskey todo el tiempo y otro quiere que le den la noche gratis en el Hotel Santa Clara. Hay quien hace chistes bobos (como que nos bajemos a empujar), otros rezan y el piloto gaguea como Santos. ¡Que viva Colombia carajo!
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